viernes, 3 de febrero de 2012

Hermanos de sangre


Sí que es raro el ser humano. Capaz de considerar seriamente la posibilidad de que existan vampiros, sin pulso, muertos pero vivos, con necesidad de chupar sangre para seguir existiendo. Incapaz –salvo honrosas excepciones- de donar su sangre para que otros tengan salud.

Entre los más famosos personajes tanto de cine como en la literatura, está el tal Conde Drácula, el galán de moda es Edward, un vampiro “vegetariano”. La fascinación por la sangre, ya sea por quienes “la beben”, como de los que la derrochan en películas violentísimas, sólo se compara con la renuencia a donar un órgano del que tenemos suficiente, y se regenera en un santiamén.

Recuerdo un libro llamado Los 36 Hombres Justos, era apocalíptico y hablaba de 36 personas a quienes no se les notaba sus actos de bondad, porque específicamente evitaban divulgarlos, pero alguien empezó a matarlos sistemáticamente.
          Había un “hombre justo” que no tenía nada, y donó un riñón, eso es un acto de desprendimiento increíble. Yo misma me he dicho que si un hijo tuviera esa necesidad, mmm quién sabe si lo ofreciera.

En cambio, es tan sencillo donar sangre, que se me ocurrió averiguar cuáles son nuestros números, a nivel nacional:

Información sobre el procesamiento de unidades de sangre placentaria
Año
Recolectadas
Excluidas
Aceptadas
2003
227
149
78
2004
509
288
217
2005
339
174
165
2006
673
377
296
2007
710
416
294
2008
743
440
303
2009
398
270
128
2010
441
338
103
Total
4040
2450
1584
Porcentaje
100
60.64
39.25

De los donadores potenciales, menos de la mitad son aceptados. Los excluidos lo son por diversos motivos, como haber padecido hepatitis, estar menstruando, no llegar a los 55 kilos de peso, tener tatuajes, piercings, ser portador del virus del SIDA, es más difícil de lo que crees ser donador.
Hay todavía una posición más elevada que la del donador, y son los donadores de repetición. ¿Por qué alguien querría ser donador de repetición? Definitivamente creo que sólo lo serán quienes hayan padecido en sí mismos o un familiar muy cercano, la falta de sangre.
Tengo más dudas que certezas respecto a la donación de sangre, pero te prometo que seguiré investigando, sin importar que yo no sea candidato (soy ligera y me tatué los párpados), tal vez tú sí puedas y logre motivarte. Dar sangre es literalmente regalar vida ¡y el sacrificio es tan chico!, que con una buena comida después de la extracción, empezamos a recuperar lo que se donó.
Definitivamente quien dona sangre entra en mi escala personal de “hombres justos”.


Hace unos años pude finalmente donar, no les importó ni mi edad (digamos que ya soy grandecita), ni el peso o haberme tatuado hace mucho, me aceptaron. Ese fue un buen día. No sufrí mareos, no engordé, y me sentí como superheroína. 

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