sábado, 31 de marzo de 2012

Las telenovelas


La jovencita rebelde que una vez fui se rebelaba al ver a su madre sentada de 5 a 8 p.m. de lunes a viernes, fumando, viendo novelas, telenovelas, en ese entonces, en el canal dos de México, Televisa.
Mi adolescencia empezó a pasar, como pasan ese tipo de defectos relacionados con la juventud, y encontré en esos momentos de telenovela, la única forma de estar cerca de mamá. Yo trataba de huir de casa, con muchos compromisos, tareas, trabajos, ella seguía atorada en casa, viendo novelas, tuve que sentarme a su lado a verlas, todo el tiempo que pude.
Lo confieso, mi boca pronta, no daba un respiro a mamá, criticaba, en vez de acompañarla. Lo lamento. Hoy lamento no haber pasado más tiempo con ella, con lo que podía darme, y calladita, sin importunarla.
Resultado de haber sido cuidada por la nana moderna, de haberme pasado muchas horas con la barra infantil por las tardes, cuando chica, y con la barra de telenovelas de jovencita, sé algo de argumentos.
Ofelia Medina, Ludwica Paleta, Gael García Bernal, Ignacio López Tarso, Salma Hayek, los hermanos Bichir, casi todo el reparto principal de Cuna de Lobos, no sé, hay muchos actores reconocidos por su talento que se han “rebajado” a hacer “comedias”, como les decía mi abuelita.
En otras partes de mundo ocurre lo mismo, son un escaparate fácil para que un actor permanezca en el gusto del público, para que cual chapulín en tiempos electorales, pase de un trabajo a otro, para seguir viviendo de lo que le gusta: actuar.
Ya si su empeño es grande, como la Hayek o Kate del Castillo, se internacionalizará o hasta aprenderá a actuar mejor, pero la caja idiota no nos querrá nunca dar calidad, lo que quiere es tenernos pegados a la pantalla, viendo la producción y los anuncios. Hay que vender, ese es su objetivo.
Recuerdo una con Christian Bach y Humberto Zurita, que iniciaba con una pieza de Mozart, o sea música de la mejor, Héctor Bonilla hizo algo difícil de digerir, complicado (La casa al final de la calle), no sé cómo le fue de rating. Quien se arriesga, se arriesgó, al término del experimento espera, y al parecer, decide volverse a apegar a la formulita mil veces gastada: dama bella, buena, llena de cualidades, pero sin dinero ni posibilidades sociales, conoce a guapo caballero rico. Los problemas pueden venir internamente, el joven no está preparado para asumir la adultez y comete tonterías, como embarazarla, casarse con otra, blablabla, o pueden surgir del exterior, su amor no puede ser porque pudieran ser hermanos, porque ella noblemente prefiere que su amiga sea feliz, bla, bla, bla.
Con una sonrisa socarrona, como después de haberme comido todo el pastel, confieso mis últimos dos “pecados” telenoveleros, fueron La fea más bella (me remitió a El espejo tiene dos caras, una película maravillosa de género), y la extraña LaLola, comedia de enredos que me fleté en youtube.
Claro está, nunca diré que las telenovelas contribuyen a elevar el nivel cultural de los televidentes, pero no creo ser capaz de unirme a un mitin de protesta contra tanto bodrio. El justo medio: nunca acerqué a mi hija a las telenovelas, sí a las novelas, ah, y estoy disponible por si quiere pasar tiempo conmigo, punto.

viernes, 30 de marzo de 2012

2a colaboración de Graciano.


     El texto de la primera lectura menciona el tener inscrito en lo más hondo del corazón la voluntad de Dios.
     Dice el profeta que ya nadie tiene que instruir a nadie, ahí está a nuestra disposición la voluntad divina. Y es entonces que la persona tiene una vida pura, que no está contaminada con otros motivos que no sean el conocimiento y el cumplimiento de la voluntad de Dios.
     Fíjense que eso está dicho en el Salmo, que está escrito en el Antiguo Testamento, en tiempos muy previos a Jesús. Puesto que el hijo de Dios se hizo hombre, los hijos de los hombres nos hacemos hijos de Dios, y por la redención de vida recibimos el perdón de nuestros pecados, “cuando yo les perdone sus pecados y me olvide de ellos”. Esto ya ocurrió, entonces, ¿Por qué nosotros todavía vivimos la realidad del pecado?, ¿por qué nosotros necesitamos la conversión?
     Quizá porque seguimos pensando a la manera del Antiguo Testamento, que tenemos que aprender los mandamientos, reflexionar doctrinas, y cumplir con ese tipo de cosas, cuando en realidad lo que dice Jesús, precisamente el día de hoy, es “el que quiera servirme, que me siga”.
     El seguimiento de Jesús no es una cuestión moral, se va a reflejar en la vida toda de la persona, pero el seguimiento de Jesús es una cuestión existencial, es un permanecer consientes de su vida y obra de salvación sobre mi persona, o sea tomado en cuenta lo que yo conozco de Él si queremos empezar por hacer lo que ya nuestra conciencia y razón nos van dictando, pero bueno, ese sentir a Jesús nos va haciendo cada día más lúcidos, más sabios, más cabales, en la obediencia perfecta a Dios.

     Se dice en el texto de la Segunda Lectura “Jesús aprendió a obedecer padeciendo”, o sea que no padeció para obedecer; como caminando, ir tomando la vida día con día, no es ir aplicando fórmulas, u obedeciendo mandamientos, es ir en la conciencia de que yo sigo al Señor, escuchándolo y poniendo en mi vida, de que yo sé que Él ha puesto en la suya, las actitudes de Jesús, que sean mis actitudes, antes que los actos, que la actitud es la que fundamenta el acto.
     Entonces Jesús no conocía el final de la historia, no tenía certezas absolutas, la única certeza absoluta que Él tenía, era la del amor del Padre. Y fundado en esa certeza “le entraba”, por así decirlo, a todo, buscando cumplir la voluntad del Padre.
Nosotros ya lo tenemos a Él, que nos ilumina con luz de medio día, aún así, por nuestra limitación, no vamos a tener certezas absolutas, pero igual que Jesús, tenemos que aprender obedecer padeciendo. Vamos a tener una serie de ensayos y errores, y una serie de momentos de sufrimiento, pero que nos indican qué es lo que tenemos que obedecer y hacer y cuál es el sentido de esa obediencia, de esta voluntad del Padre exterior que nosotros tenemos por nosotros mismos o por otras personas.

     Hoy la palabra de Dios dice algo sumamente importante: nosotros ya tenemos un corazón puro, un espíritu limpio, libre para cumplir sus mandamientos.
     ¿Qué nos impide vivir conforme esa pureza de corazón y libertad de espíritu para hacer la voluntad de Dios? Probablemente el hecho de que todavía queremos cumplir mandamientos y escuchar recetas. Probablemente porque pensemos que Jesús murió y resucitó y está en las nubes, pero no aquí cerquita, al lado de mí, al calor de mi respiración, indicándome, en el latido de mi corazón, cuáles son las actitudes con las que se conoce la voluntad del Padre.

     No es entonces una conversión, un alejamiento del pecado, eso que tradicionalmente hemos dicho y repetido en una retórica y una fraseología muy clerical: “morir al pecado”. No.
     Jesús no dice muere al pecado, Él dice ódiate a ti mismo, en este sentido: “muere a ti mismo”, significa que no seas tú el que rige tu vida, que le dejes la dirigencia a Jesús.
     Hay muchas cosas que son nuestras convicciones, y que no están mal, pero no son el camino de Jesús. Si decimos “voy a morir al pecado”, como es tradición en la cuaresma, proponiéndonos perdonar, hacer sacrificios… ¡no! Es la vida toda en su transformación (que bien que le costó al Padre Celestial en Cristo y a Cristo por cumplimiento de la voluntad del Padre), es la vida toda, la que tiene que reflejar ese vivir en Cristo.
     No sé si al decir esto, estoy ayudando a que se aclare. Normalmente no se predica así, se le da importancia a lo doctrinal, al mandamiento, a ese especie de control exterior. No es lo que dice Jesús, Él dice “el que quiera servirme, que me siga, para que donde yo esté, ahí esté mi servidumbre, y el que me sirva, será honrado por mi Padre”.

     ¿Hoy qué dice Jesús? Ha llegado la hora de ser glorificado. La gloria de Jesús también es la honra y la gloria del Cristiano (que es de Cristo), pero no cumpliendo mandatos, sino de un seguimiento existencial, y que va haciendo presente en la peculiaridad de mi propio ser persona la actitud de Jesús, entonces aparece mi corazón limpio, mi corazón puro, mi corazón libre, en la absoluta libertad que yo uso para elegir seguir la voluntad del Padre. Hacemos un momento de silencio.

jueves, 1 de marzo de 2012

Graffitti: ¿arte incomprendido o vandalismo?


     Amo el trabajo de Acción Poética. Tuve el placer de recibir contestación a una inquietud, una idea que me vino con respecto a los conductores y transeúntes de cara agria que veía a diario. Le dije al chavo, al escritor detrás de Acción Poética, que sería padre variar hacia cosas como “ten un buen día, a pesar del tráfico”, “sé un inconforme: sonríe” y cosas así, él recibió mi idea, me dijo que en general ya lo tiene cubierto.  Es bueno que en Monterrey las pintas digan “en tus ojos encontré el infinito”, y no “soy pu…o”, como a veces se ve en algún baño público.
     Sin embargo, creo que ese maravilloso trabajo de tantos años no puede llamarse graffiti, o al menos graffiti tradicional.
     Según investigué, no me crean nada, porque lo gogoolié tan solo, el graffiti nació en los 60´s mayormente en Nueva York, uno de sus primeros impulsores fue un chico que entregaba paquetes y en cada dejada también dejaba su firma: Taki 183.
     También está el ahora artista formalmente, escultor y expositor en decenas de galerías en el mundo, Keith Haring, quien tiene sus raíces en el graffiti callejero, en el metro y calles de N.Y. 
Añadir leyenda

     Pero hablando de México, de Monterrey, es muy difícil aún separar el arte callejero del vandalismo inconsciente, incluso no podemos aún mencionar algún nombre que destaque, que yo sepa, claro, pues estamos en etapas demasiado distanciadas del movimiento en EUA y Europa. Tenemos primariamente una necesidad de violar la barda limpia, de dañar la propiedad ajena, decirle a todo el mundo que soy yo, estoy enojado y no puedo salir de esta mierda, húndete conmigo.
Decoración en Gym
     En EUA se conoció como un movimiento paralelo al break dance, al hip hop, para decir sólo soy yo, aquí estoy, es obvio que aquí estamos más enojados y que nos gusta “estar a la moda”.

     Los antecedentes los sitúan tan alejados como las pinturas rupestres, pero la realidad es que no sabemos si nuestros antepasados garabateaban en la pared de otros, queriendo hacer daño a una cueva recién decorada. Los graffiteros de mi ciudad sí, y el precio de tapar sus “gracias” anda por 12, 15 pesos el metro cuadrado, con material, se va a 30 pesos fácil.
Mismo caso, con firma y todo
Dentro de una propiedad, arte urbano "permitido"
      Palabras de una artista graffitera española: “Lo que me interesa es atraer la atención de los transeúntes y educarlos. La calle es el medio directo de expresarme.”
     
     ¿Qué derecho tengo yo de contradecirla? ¿Qué derecho tienen los graffiteros de pintar la barda de mi casa (que quiero que siga lisa y plana)? ¿Hay espacio para que florezca el arte urbano en Monterrey? No sin comunicación y respeto. Acción Poética, enséñanos.