miércoles, 25 de enero de 2012

El conocimiento es poder.

Estos señores son nuestros actuales representantes, a estos señores les puedes dirigir tus quejas y sinsabores varios. Enjoy.

http://sitl.diputados.gob.mx/LXI_leg/listado_diputados_gpnp.php?tipot=Edo&edot=19
http://sitl.diputados.gob.mx/LXI_leg/album_dips.pdf

Ten paciencia, en esta página encontrarás quiénes son nuestros diputados federales los que ganaron ellos ellos (mayoría relativa) y los que ganaron como de chanfle (representación proporcional), cuál es su correo electrónico y hasta la fecha de nacimiento, por si quieres felicitarle.

En cuanto a los distritos y circunscripciones, el IFE nos ilustra, estamos en la 2, con 12 distritos y 51 municipios, 2406 secciones.

http://www.ife.org.mx/documentos/DISTRITOS/RepMex_Circuns_COLOR_90x60_051011.pdf
Peero, la cosa es que no se entienda (me refiero al ciudadano común, no a ti, que eres el campeón de las estadísticas), así que he aquí, por cortesía también del IFE, los planos distritales seccionales, o sea, para los que prefieren PC a MAC:

http://www.ife.org.mx/documentos/DISTRITOS/planos_distritales_seccionales.html

Luego te mandan de nuevo a esos mapas llenos de rayitas, pero vamos a decir que vives en el sur de Monterrey, tu diputado federal es... Alfredo Rodríguez Dávila, del PAN, dipalfredo10@gmail.com
La maravillosa Wikipedia lo tiene muy claro: http://es.wikipedia.org/wiki/LXI_Legislatura_del_Congreso_de_la_Uni%C3%B3n_de_M%C3%A9xico
Ahora bien, localmente tenemos también  nuestra representación en el Congreso, ahí va, gracias CEE,
http://www.cee-nl.org.mx/resultados2009/a_2_E_1.html

A mí, personalmente a mí, me toca el distrito 8, que abarca buena parte de las colonias del sur, y me representa, Luis ALberto García Lozano (PAN) y de chanfle, Tomás Roberto Montoya Díaz (PRI).
 
En la página del H Congreso, http://www.hcnl.gob.mx/organizacion/pdf/diputados_LXXI.pdf  no trates de usar el buscador de distritos, "la pagina ha caducado", ¡muy mal!. 

Y estas buenas personas pertenecen al cabildo de Monterrey, http://portal.monterrey.gob.mx/ayuntamiento/directorio.html  chéquense las comisiones encargadas de cada tema.
Enquehacerar a nuestros diputados y senadores del Congreso de la Unión, a nuestros diputados locales y a los regidores del municipio en que vivimos es nuestra obligación como ciudadanos responsables. Allí están sus correos, sus caras, no seas indiferente. Si no te quieres quejar en esos cafecitos en que se reunen los amigos a "arreglar el mundo", esos en que el café es de "refil", y exponemos opiniones sobre cómo habríamos hecho las cosas, quejémonos con los directamente interesados, quién quita y de verdad ayudemos a resolver algo.   :)

sábado, 21 de enero de 2012

El señor que se llama como mi papá


¿Qué probabilidades había de que el pepenador que he visto en mi colonia se llamara como mi papá? Nunca he tomado clases de Estadística (que me dicen, es dificilísima), pero el nombre de papá no era José, ni Pedro, o Alberto; aunque sí está en el santoral, resulta que papá se llamaba Magdaleno, Noé Magdaleno.


Nos quedamos en que llegué con tiempo a mi casa, estacioné el auto y me fui buscando por las calles al pepenador y la pepenadora que había visto tantas veces, quería saber qué los llevó a ese trabajo equiparable al de la cucaracha en el reino animal.
Los encontré, y con las primeras preguntas me di cuenta de que el señor no estaba muy bien, mentalmente. No se veía agresivo, pero tampoco comunicativo. La señora vino a mi rescate, y dijo que “a él no le gusta hablar”, así que me centré en doña Mary.

Yo no podía quitarles su tiempo –no había hecho cita, la verdad-, eran dos pepenadores ocupados y con pendientes, con una agenda y cosas qué hacer después, así que me uní al pequeño grupo y anduvimos calle arriba.

No quiso que le tomara fotos de cerca, ésta, salió de lejecitos.
Mientras se hacía la entrevista, me enteré de cosas que aún no puedo corroborar, pero las transmito al costo: Doña Mary es madre del señor (Magda)Leno, y como hace años su esposo sufrió un accidente que lo dejó imposibilitado para trabajar (en la obra, era albañil), ella y su hijo mantienen el hogar con la pepena de periódicos. Obvio es decir que el señor no estaba asegurado y no recibe compensación alguna por haber perdido la capacidad de trabajar tras el accidente.
¿Será cierto que doña Mary no recuerda sus apellidos, ni su fecha de nacimiento, ni en dónde nació? Cómo saberlo. Recuerda que se casó muy jovencita. Lo que sí sé es más o menos dónde vive, en una colonia muy pobrecita a un lado del centro comercial cercano a mi casa. Es muy curioso, porque la colonia fue bardeada para que no se notara su “fealdad” cuando uno va a VO. ¿Ya sabes qué colonia es? Bueno, allí vive doña Mary.

Señor Leno
Sólo tuvo un hijo, Leno, quien “ya está mejor”, porque ya habla y se puede controlar, no sé qué clase de tara, minusvalía, síndrome, tenga, lo que sé es que se corta el pelo como dos veces al año a rapa y que no se peina, o al menos no parece. Recorren las calles de mi colonia y otras cercanas “a lo seguro”, tocan donde saben que les guardan el periódico, ambos traen forma de transportar su carga, ella más chica, como “diablito” pequeño, él con una especie de bicicleta con canasta grande. Sin importar el clima ellos recorren las calles en busca de periódico que después venden.
Como no quería revelar su “contacto” doña Mary no fue clara respecto a cuánto recibía y quién se lo compraba, pero al menos supe que no iban a venderlo al centro de la ciudad, sino que “alguien” se los compraba "por acá".
Ninguno de ellos estudió, no tienen credencial de elector, ni seguro de gastos médicos, no cotizan para INFONAVIT, ni saben quién es el actual presidente, ni pertenecen a club, sociedad, cooperativa alguno. Pareciera que su historia se plasma (que no escribe, porque no saben) día a día y se borra de la misma fácil manera, en la hoja del periódico de ayer, siempre el de ayer, el desechado, la basura, pues.


Propósito de año nuevo: ayudar a doña Mary y Leno, no me cuesta nada, sólo es cosa de darles mi periódico inservible, pequeño gesto para mí, para ellos, una lanita más y tal vez el ahorro de un poco de tiempo, porque a ella la espera después el trabajo de casa y atiende al enfermito. El trabajo de la mujer nunca se acaba, dijo resignada la mamá del señor que se llama como mi papá.


lunes, 16 de enero de 2012

La cucaracha, sobreviviente extrema.


Hace muchos años, una bebé llamada Carmen, fue dejada sola un ratito en el suelo. Cuando la buena madre acordó, la pequeña Carmen se había comido ya algo extraño, trató de sacarlo de su boca, y sólo encontró… las patas traseras de una cucaracha.  Esa ha sido la vergonzosa historia de mi infancia, contada por mi familia. ¿Así o más justificado mi rechazo a esos animales?
Sin embargo, como la madurez sí sirve, a mediados del año pasado me entró la “onda” de ser muy lógica, muy sr. Spoke.
Y en uno de mis arrebatos lógicos, dije: todos los animales y las plantas, aunque en parte nos perjudiquen, cumplen una función, que compensa lo malo que nos traen, bueno, excepto las cucarachas –me dije. Como me pareció bastante raro que una especie tan adaptada, tan resistente y tan buena para sobrevivir, no sirviera de nada, hice una búsqueda en internet.
Resulta que las cucarachas no son tan horribles como creemos. Te pongo un blog que habla “bonito” respecto a ellas, http://cuchopoeta.blogspot.com/2011/06/para-que-sirven-las-cucarachas.html .
Son polinizadoras, control de otras plagas, responsables de la degradación de materia, que sin ellas, no podrían continuar su ciclo de vida (muerte, descomposición, vuelta a materia primaria, nueva vida) los árboles, los bosques, la basura, los animales muertos, qué sé yo cuánta cosa está dispuesta la cucaracha a comerse, y eso conlleva a que de nuevo comience el ciclo.
Finalmente tuve la valentía de ver una cucaracha en casa y no gritar, no hacer escándalo, matarla con una buena aplastada de mi mano (ahorita tengo plaga de una especie chiquita), tomarla con una servilleta y tirarla discretamente en el bote de basura, para después lavarme las manos, pues dicen que en una casa limpia, hay cucarachas limpias.
He aquí un estudio que habla de un posible antibiótico creado con materia de su cerebro: http://actualcurioso.blogspot.com/2010_09_01_archive.html

Tengo entendido que hay más de 3500 especies de cucarachas, he aquí una página donde, lo creas o no, al ver las fotos de una particularmente grande, contestaron el blog con “qué hermosa”. http://www.sekano.es/?p=1765  Muchas cucarachas son muy benéficas, admiro su capacidad de sobrevivencia, pero, las que están en una casa sucia, o vienen de una casa sucia, pueden acarrear enfermedades. Punto.
                                                  -.-.-.-.-.-.-.-.-

¿Y su equivalente en la sociedad? Allí es donde entra el señor cucaracho. Así le puse, de veras, con el mayor de los respetos, pero piénsenlo: ¿no es como un cucaracho el pepenador? Rebusca entre nuestra basura, entre lo que no tiene sanitizador, lo que ya caducó, ya está rancio, es de ayer, entre las muchas cosas que tú y yo desechamos, y a él le sirven.
Será que soy muy observadora, será el sereno, pero ubico perfectamente al pepenador que pasa cerca de mi casa y siempre me dije: algún día lo voy a entrevistar, para saber cómo llegó a convertirse en alguien que vive de las sobras de los demás.

Esa oportunidad se dio el pasado jueves 12 de enero. ¿Quieres saber lo que averigüé?

jueves, 5 de enero de 2012

Las ofertas, lo que “ocultan”


Aclarando el término de “oferta” que está ligado irremediablemente al de “demanda”, me di cuenta que de lo que yo quiero hablar es de rebajas, ventas de saldos, precios rebajados, rebajas por defecto, rebajas por fin de temporada, etc. Las cuales generalmente son al menos un poquito engañosas.
Tal vez no es una mera confusión, sino un intencional traslape de definiciones, mientras el consumidor busca rebajas, el mercado le ofrece no ofertas, sino rebajas condicionadas.
¿Por qué? Sencillo, porque ellos tienen el sartén por el mango, el dinero para publicidad, anuncios, contratar modelos bellos, nosotros sólo tenemos necesidades, creadas o reales.
 Hace mucho tiempo, tendría yo 12 años, se pusieron de moda unos zapatos muy asiáticos, unas como alpargatas negras, con una traba, todas las chicas las traíamos, y eran cómodas, baratas, una chulada. Al poco tiempo de disfrutar tal maravilla de zapatos, escuché que el mercado mexicano se llenó de dichos zapatos, porque el asiático los rechazó por algún defecto. Ahí escuché por primera vez sobre las o-fer-tas-que-no-lo-son-tan-to.
Me fijé que en los estanquillos ponían a precios muy buenos, la fruta muy madura. Aprovechábamos para comerla en su punto, llena de dulce, seguí feliz.
Cuando empecé a ir a los supermercados como ama de casa, no entendía de qué iba la cosa, yo compré siempre tomate bola, aunque veía que a veces las señoras se abalanzaban sobre el bola o el saladet, dependiendo de algo, no sé, no me interesaba. Obvio, era recién casada.

Y el tiempo pasó, ya tengo unos añitos más de casada y de ser de los aburridos adultos que escuchan noticieros y les emocionan las ofertas en las verduras.
Nuestro paladar sobrevivirá el cambio de tomate, si el bola cuesta 18 pesos kilo, y el otro bajó a 3 pesos, me voy por el barato. El aumento en frutas y verduras obedece a factores que el ama de casa no alcanza a comprender (muchas veces ni el señor de la casa), destrucción de cosechas por sequía, inundación, huracán, precios internacionales, amenazas de que al tomate en Andorra (¿sigue existiendo ese país?) se le encontró trazas de e-colli, y por último y más patético: la maravillosa Oprah ha declarado  que su secreto para estar delgada es el jugo del tomate bola por las mañanas.
He aquí una pequeña lista, que sólo trata de ayudar, no es exhaustiva, no es infalible:
 *X cosa al 50% = bueno, sólo checa la fecha de caducidad, si no le faltan botones, si la moda en realidad te queda, si no es de tintorería (al menos yo no estoy dispuesta).
*2 x 1 = bueno, si lo quieres, necesitas y estás dispuesto a pagar esa cantidad y llevarte el doble de producto (¿tienes espacio en tu casa?, ¿no se irá a echar a perder para cuando uses el “regalo”?).
*2 x 1 ½ = más o menos bueno, te dan dos con un 25% de descuento. No se oye tan bueno así, ¿verdad?
*Desde… = en las góndolas de supermercados y tiendas departamentales, esa es la palabra maldita a la cual poner atención: “Brassieres desde 100 pesos, hasta 400”. El hasta casi nunca se ve, como que lo ponen con letra más chica, a veces ni siquiera lo ponen y hay que estar abusados, es difícil encontrar un buen trato en ese tipo de “ofertas”, a menos que seas de los primero en llegar y escojas con cuidado y sin prisas J
* Ofertas de fin de temporada = si tienes espacio en el closet, es tuyo.  Son tratos muy buenos, sólo hay que estar pendientes de que si compras un abrigo en enero, lo usarás dos o tres veces, lo guardarás el resto del año y tal vez ya no “se use” tal moda, por lo que quedará obsoleto. Aquí el truco es irte por la moda clásica y preferir las rebajas al  principio de lo que dure la oferta, porque hay tiendas que inician con 50% y en tres semanas más hacen una o dos rebajas, pero las cosas estarán ya “muy escogidas”.
* Las ofertas en perecederos, que ya mencioné, involucran sentido común, si hay tomate muy barato, yo compro mucho y hago queso en salsa para cenar, a mi familia le encanta. ¿Jamón? Yo sí lo he comprado y no me he arrepentido, hay que usarlo rápido: coditos con queso y jamón en cuadritos, ¡mj! También hay ocasiones en que casi regalan fruta o verdura muy madura, la verdad es el momento idóneo para consumirla, además está la opción de las mermeladas.
* Por último, importantísimo, la regla del 99.99, o como se llame, es una argucia psicológica que los que venden conocen bien, no te dejes engañar, piensa en el verdadero valor (no tenemos monedas de al centavo, no te va a salir más barato porque ellos digan a sólo 59.90, eso cuesta 60 y punto.

Ojalá que los consejitos te ayuden, para que no te pase como a mí a veces, que he vuelvo de las compras con una sensación de que no hice un buen trato, de que me timaron, ¡y hasta lo permití!

El fecalismo urbano o, si tienes perro, cuídalo.

 
       En mi primera infancia, en esa Reynosa que ya no existe, tuvimos perros como mascotas, la “Boni”, el “Negro”, son los que recuerdo. Nunca en mi vida me preocupó qué pasaba con sus desechos, o a quién afectaban.
       La edad, la dinámica de la ciudad, mis estudios, me han hecho comprender que sí pasa algo con los desechos de las mascotas (y de seres humanos que defecan al aire libre, pues todavía los hay): esa materia orgánica se seca, descompone y pulveriza. Agreguemos agua, no la de la lluvia, que tenemos poca, la del aseo del frente de nuestras casas; ahora un poco de viento, y voilá, patógenos en el aire que respiramos.
       ¿Cuáles? Éstos son los que un estudio sobre microorganismos del aire en Monterrey, arrojó: bacterias, coliformes, hongos, cocos (Staphylococcus aureus) y un bacil  Pseudomona aeruginosa. El estudio menciona que hay más “problema” en zonas con gran densidad vehicular y que la ciudad tiene riesgo moderado para la salud en los regios. Pero el riesgo existe.
       Difícilmente moriremos si no recogemos los desechos de nuestro perrito, pero ahora agreguemos otro factor: desastres naturales. ¿Lluvias extremas? hemos tenido, ¿huracanes? también, ¿ríos desbordados? cada año, ¿sequedad extrema? bastante últimamente. Todo ello colabora para que los desechos se pulvericen más pronto.
     Nuestro fecalismo urbano se puede evitar cargando una bolsita de plástico cada que sacamos a nuestra mascota, el de la gente que no tiene o baño o educación, esperemos que al menos ten
       
        Ahora me parece lo más natural del mundo recoger los desechos de mi “Tigre” (porque no es rallado) y llevarlo al basurero más cercano, y si como el periódico Publimetro tiene razón sobre la cantidad de perritos que se echan a la calle después de las Fiestas Decembrinas, me gustaría que pensaras 2 veces antes de hacerte de una mascota. Cada uno de nuestros actos, tiene consecuencias.


domingo, 1 de enero de 2012

Hay que ponerle fecha, pa´que se llegue


Desconozco el origen del dicho, pero es muy usado por mi marido, cuando se encuentra a alguien y ese alguien sugiere “hay que juntarnos”, “a ver si nos vemos”, y otra sarta de vaguedades. Si tras el comentado dicho su interlocutor no presenta signos de buscar un día y una hora, él simplemente se desentiende, y hasta que la casualidad los junte.
                Las fechas realmente importan, si no contáramos al menos con el imperfecto calendario gregoriano, ¡qué sería de nosotros!
                Pero asomémonos primero a lo que tenemos: cuando el ser humano tiene o siente que tiene una necesidad, busca y si no encuentra, crea. Así lo hizo con las palabras, con el intercambio de mercancías y posteriormente con dinero, con el tiempo, las medidas, las distancias, el habla, el conocimiento ya adquirido, con todo lo que requirió ser nombrado, contado, especificado.
                Pero el hombre, son muchos hombres (y mujeres, no te enojes), con diferentes necesidades y respuestas diferentes a preguntas similares, es por eso que en casi todo el mundo el asiento del piloto en un auto está a la izquierda, y en unos cuantos países, a la derecha; que hay yardas y metros, yenes, dólares y pesos, calendarios Gregoriano, Chino, Maya, solar, etcétera.
                La inmensa mayoría de la gente que conozco se rige por el Calendario Gregoriano, aunque es obvio que tiene imperfecciones (el pobre febrero, mocho e irregular, por ejemplo más burdo), sin embargo la homologación es lo que nos salva del caos, de Babel.
                Imagina que fuéramos tan egocéntricos, individualistas, que sintiéramos que sólo nosotros tenemos “la verdad”, nuestro País se aislaría irremediablemente, al no compartir los usos y costumbres de la mayoría, o del Aliado o socio en turno.
                Los chinos tienen su año nuevo entre enero y febrero, los judíos en septiembre, y el año nuevo para los musulmanes caerá en noviembre este año, así que la regla será: a la tierra que fueres, haz lo que vieres (nada con exceso, ¿he?).

                Tengamos la religión, filosofía o nacionalidad que sea, hay un común denominador para todo ser humano que desea recordar las fechas importantes (cualquiera que sean para él): una buena agenda.
                Mi tío Rosendo usaba una carpeta con tantos separadores como días tenía el mes e iba aventando papelitos (los pendientes) en el día en que tenía que realizarlos, pagarlos, citarse, etc.
                Mi amiga MaElena me enseñó a apreciar una agenda grande, en la que quepa no sólo una palabra de referencia, sino el poema que se me ocurrió, el teléfono o correo electrónico de un contacto, la receta que pasaron en la tele ese día, las agendas chiquitas no permiten casi que escribas nada.
                Y por supuesto Lilita, la tía extraordinaria que no me ha dicho su secreto, pero nos llama para felicitarnos en cada cumpleaños, aniversario, santo, ¡pareciera que está pendiente de todo de toda la familia!

                Claro que los cibernéticos, chicos del siglo XXI preferirán la Palm (obsoleto, Carmen, obsoleto), el I-Pad, o el celular, pero el papel tiene la ventaja de que se puede archivar, sacar una década después y ¡tatan! Ahí está el número de veces que fui al podólogo, cuánto me cobró y cómo fui a encontrar quién da equinoterapias en la ciudad (verídico, el esposo de mi podóloga).
                Mi Palm yace en el fondo de un cajón, sin batería y por supuesto, con los archivos en blanco.
                Al escoger tu agenda, querido amigo, te sugiero que decidas bien, hay unas con el calendario escolar, que van de julio a junio, buenas si estás estudiando, las que tienen una frase motivacional por día (muy lindas las de Louise Hay), las que traen el santoral y nunca te verás mal felicitando a la gente por su santo, hay las muy ejecutivas, las color rosa y con brillitos, para jovencitas, las que incluyen calcomanías (por favor, nunca les digas calcamonías, ¡please!), con espiral, cosidas, de cuero, con ranitas, deportivas, con pesos, medidas, conversiones, capitales mundiales, …
                Lo que sí no se vale, es no usarlas, o tu agenda en el cel, o un sistema de post its en el espejo del baño, también sirven los marcadores para pizarrón blanco, excelentes recordatorios. Pero, carajo, que no nos gane “el alemán”, la desidia, la trampa, la flojera.
Este año nuevo, deseo que tú y yo escojamos una bonita agenda, y la usemos sabiamente.

                                                   

Batallón de San Patricio, visto desde el Cerro de la Silla


          Monterrey es una ciudad algo rara. Es cuna, más o menos, del cabrito, de la música de acordeón, de bailes provenientes de Polonia, Holanda, que mexicanizamos, haciéndola corridos y Polkas, pero definitivamente no se gana el premio al patriotismo. En su historia tiene varios personajes que se les puede tachar de todo, menos de patriotas:
         El general Reyes, que nos gobernó durante 20 añitos con mano dura, debido quizás a la cantidad de atracos y revueltas que en ese entonces había en el Estado. Sirvió fielmente a Porfirio Díaz en su largo mandato. Siento, sin conocerlo mucho, que su mayor logro fue involuntario, porque tuvo un hijo muy grande, el Regiomontano Universal, Alfonso Reyes.
         Otro ex –gobernador, Santiago Vidaurri fue objeto de chismes a través de su mandato y más allá de él: que liderearía la separación de las tierras quitadas a México y haría su propio país.
          Otro dato: todos por acá sabemos que la curiosa forma que tiene Nuevo León obedece a que a través de una fronterita chiquitita se le quitaba el poder y/o la fuerza para independizarse, … “¿Qué es lo más bonito de Reynosa? Dice la Raza: McAllen, contesta. ¿A dónde se fueron todos los Regios en Semana Santa? Pregunta la Raza: la Isla del Padre (Texas)”. En fin, somos, una buena parte de la ciudad, alguien que suspira con melancolía cuando escucha el himno de las Barras y Estrellas… Otro dato que apena, pero es cierto: aquí nos podrán infraccionar por no respetar el límite de velocidad frente a una escuela, pero en los States, jamás, never, bro.
        Sólo conociendo estas verdades se puede entender que no rindamos cada septiembre honor a los cientos de irlandeses que después de pertenecer al ejército norteamericano, desertaron y se unieron a las fuerzas mexicanas que defendían Nuestro País, muriendo heroicamente muchos de ellos. Quienes lograron sobrevivir, recibieron honores y medallas al valor, pero no se les recuerda por estas tierras.
        Considero que lo que sucedió alrededor de 1846, fue un caso único. El Batallón de San Patricio se organizó con un puñado de irlandeses que habían desertado del US Army, pues no se adaptaron a los norteamericanos. El no poder practicar libremente su religión (católica, como nosotros) fue otro detonante. El caso es que según averigüé, tenían de dos sopas una vez que desertaron: pelear contra EUA, algo tonto (ya entonces era una potencia mucho mayor y mejor estructurada que mi País), o recibir de ellos un castigo ejemplar, incluso ser ejecutados. O podían negarse a pelear y ser rehenes del Gobierno Mexicano, pero, ¡por San Patricio!, decidieron pelear de nuestro lado.
         Es absolutamente cuestionable la decisión de cada irlandés, porque los primeros fueron un puñado, pero se les unieron muchos más, ¡que ya habían jurado lealtad a la bandera americana y pasaron, sin tocar baranda, a México a pelear con los Paddys y con su capitán, Jon Riley! Fueron varios cientos, los suficientes para formar un batallón con su propia bandera, verde –claro-, y en el fondo, una diosa - arpa dorada, al calce, las palabras Erin go Bragh, algo así como Larga Vida a Irlanda. ¡Sí, iñor!

       ¿Qué teníamos en común? Ser un pueblo con hambre, con sed de libertad, sojuzgado por otro más fuerte, y la religión: igualita, igualita (Our Father, Who art in heaven,
Hallowed be Thy Name…);
¿Es de extrañarse que simpatizaran más con nuestra causa, que con la avaricia expansionista de Norteamérica?
         Fue en la Batalla de Monterrey (entre el 21 y 23 de septiembre) donde se probó por primera vez la lealtad de los “desertores” irlandeses, a quienes, por su piel blanca, roja por el sol de Monterrey, o por su cabello rojizo, se les llamaba los rojos o los Patricios, por el Santo de su devoción. Y no nos decepcionaron, fue la impaciencia del general mexicano a cargo de defender la plaza, la que imperó, y México pidió una tregua.
        Otras cosas se dice de los irlandeses: buscapleitos, borrachos, no se rajan ¿o se dice de los jalicienses?, ups, estoy confundida.
         Batalla de Contreras, o de Padierna, entre el 19 y 20 de agosto de 1847, éxito.
         Batalla de Churubusco, recordemos que ya no se podían rendir, o la muerte les esperaba del otro lado; tal vez por eso, atacaron, sí, ¡atacaron! por tres ocasiones a los oficiales mexicanos que iban a ondear la bandera de rendición (¿ji, ji, ji juy!, ¡esos son hombres, cabrones!). Cuando finalmente los mexicanos pudieron rendirse, ante la clara dominación gringa, los irlandeses tomaron algunos de estos cuatro rumbos: unos huyeron de nuevo al bando americano, otros nomás huyeron y no se supo a dónde, hubo los muertos, claro, y los atrapados con vida.
       La ley que regía en ese entonces estipulaba que los prisioneros de guerra eran ejecutados frente a un pelotón de fusilamiento, pero a estos extranjeros en tierra extranjera capturados por extranjeros, nadie los defendió, y murieron en la horca, que por desertores, ¡ve tú a saber!
        Su líder, el antes capitán del ejército Inglés, Jon Riley u O´Riley (irlandés de nacimiento), fue azotado y marcado con una letra D, por Dessertor, y su paradero una vez liberado, no conoce, pero se presume que su tumba está en Veracruz, bajo el nombre Juan Reley.

       Hoy, en Monterrey, a más de 160 años de la gran Batalla contra el ejército invasor norteamericano, se encuentra, como recordatorio que nadie recuerda, el Obispado, hoy museo, en el cerro del mismo nombre, lugar mismo de la batalla que redefinió a un grupo de hombres que al hacer algo cuestionable, hizo lo único que podía hacer desde su perspectiva: ponerse al lado del débil, que ciertamente, tenía más en común con ellos, que quienes les prometieron un hogar.
        A mí no me creas nada, pero es muy cierto, por Diosito Santo, que cuando escucho la cancioncilla del Batallón, se me enchina el cuero, y un pensamiento bondadoso escapa de mí, para agradecer a un pueblo tan lastimado durante su historia, como el mío propio.  ¡Larga vida a Irlanda!

        http://youtu.be/l3_ED4nzxFg