sábado, 17 de diciembre de 2011

Peatones y conductores


Tránsito "pesado"


Vivo en una ciudad muy acelerada. Cada minuto cuenta y no hay tiempo para nada. Sin embargo, sigo diciendo a mis hijos que deben comer sano, hacer ejercicio y no sólo usar la tecnología, que en mis tiempos…
En mis tiempos uno podía circular por calles, avenidas y hasta vías rapidas, sin temor a ser atropellado.
La realidad es que si mis hijos quieren caminar deben hacerlo en el parque que tenemos la bendición de tener cerca de casa, o corro el riesgo de ser tachada por los vecinos de “ mala madre que obliga a sus hijos a andar en camión y a pie” .
Son lo suficientemente chicos para necesitar ser acompañados a donde vayan y en cinco o tres más bien, serán lo sificientemente grandes para ir solos a donde necesiten, en carro.
Después de mis ansias por un café del día de hoy (me dan ansias por café casi todos los días, lo confieso), y al no tener responsabilidad de infantes, decidí ir a pie a la tienda de conveniencia más cercana por él.
Los desniveles, bajadas, subidas, carros atravesados, macetas o árboles que no dejan pasar, me hicieron azaroso el camino, por lo que volví a casa dispuesta a buscar en el Reglamento de Tránsito de mi ciudad, un oasis de verdad.
Al parecer, está prohibido alterar, de cualquier manera las señales de tránsito, así como taparlas de cualquier forma (me viene a la mente dos anuncios, uno que dice 50 k/h y un vivo puso un 1 para que pareciera la velocidad límite 150 k/h, no sé si venga al caso pero muy cerca hay un colegio y justo en su esquina se han accidentado y han muerto varias personas; el otro caso: uno que debe decir “Lázaro Cárdenas, vuelta izquierda”, lo tapa el follaje de un árbol, y uno corre el riesgo de ir a dar a un barrio “bravo”).
No se puede tampoco tirar basura o abrir zanjas sin autorización. Mucho me apena pero la gran cantidad de basura en las calles de México es cuestión de educación, de la que carecen muchos y qué decir de las zanjas, que son las propias autoridades quienes las abren y “olvidan” taparlas, por lo que han quedad dañados vehiculos, si no pasa algo peor, como que la zanja se “trague” a alguien durante una inundación por aguas extraordinarias, como sucede varias veces al año aquí.
No se debería poder, pero se hace, tapar ya sea la banqueta o la calle, o sea cerrarla porque tendré pachanga y voy a poner en plena calle el “brincolín”.
Conocido es que te puedes estacionar al lado de una vulcanizadora para que te arreglen la llanta, porque ellos no tienen espacio en su local; y también la total obstrucción de la banqueta por el que vende pollos asados, verdura o ropa.
¿Por qué se permite tanta infracción al Reglamento de Tránsito?, ¿por qué se tarda tanto el Municipio de mi ciudad para tapar un “bache” que surgió con las últimas lluvias? Tengo por seguro que no es falta de presupuesto. Si acaso será falta de pantalones, para exigir nuestra vía libre caminando o en auto por donde nos plazca. El ímpetu aventurero se me quedó enredado en algún arbol al que trepé en mi infancia en esa colonia que ni a pavimento llegaba, seguramente tampoco tenía señalamiento ni semáforo, pero de tan “rupestre”, el peatón y uno que otro caballo, podía transitar libremente, sin que lo arrollara un vehículo a toda velocidad.

¿Ah, aquellos tiempos!
Es bien bonito quejarnos y decir que los viejos tiempos fueron mejores. Yo propongo un tipo de queja más efectivo. Uno que llegue al menos a la oficina indicada, y darle seguimiento, presentar dos copias de nuestra queja y llevarnos una con la firma y fecha de recibido. Esto es más tardadito, pero no por tardado dejamos de pagar la tenencia, y eso que es un impuesto ilegal. No porque tenga una cola enorme, dejamos nuestras compras y regresamos a casa con las manos vacías.
Si nos quejamos y no damos seguimiento, precisamente estaremos con las manos vacías, ahí sí que no nos quejemos, ¿ok?

Aquí encuentran el reglamento vigente, también está en scribid. Denle una checada.

El conocimiento es poder.

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