miércoles, 29 de agosto de 2012

¿Por qué no empoderar a Peña Nieto?




              La palabra empoderar puede llevarnos a una enorme discusión lingüística. Brinquémonosla. Digamos sólo que se refiere a conceder el poder a alguien que actualmente no lo tiene, y con ello, puede mejorar personalmente al igual que su entorno.
También digamos que nosotros, todos los mexicanos (112 millones de personas aprox.), somos el entorno de Peña Nieto, o sea, si a él le va bien, a nosotros también.
            El 37% de quienes votaron le dieron su confianza a Enrique Peña Nieto, él es el virtual ganador de las elecciones en el País, el virtual Presidente de México, ¿por qué no, el resto de los votantes, mejor aún, todos los ciudadanos, todavía mejor, todos los mexicanos, le damos un voto de confianza, nos imaginamos que tenemos el mejor presidente que pueda haber?
           Ya hemos recorrido el camino de inconformarnos, en casos tan álgidos como las votaciones presidenciales cuando ganó Salinas, cuando “se cayó el sistema (¿recuerdas?)” y un excelente candidato de izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas, digamos que perdió la presidencia. Protestas, plantones, marchas, alguna huelga de hambre, no lograron nada. Pero, al menos a mis ojos, cómo creció Cárdenas al preferir la paz de México.
            La siguiente elección volvió a perder, esta vez contra la sombra de Colosio. Sin embargo, la izquierda se hizo más grande, cada vez más grande y fuerte.
            La primera vez que Andrés Manuel López Obrador contendió para la presidencia, se autonombró presidente de deveras, logrando poco con su estrategia, pues no obtuvo esa legitimización de ningún otro país, o sea, fue visto como un candidato de izquierdas que no llegó a la presidencia y decidió pasar protestando durante el mandato legítimo de Fox . Finalmente dejó esa postura y comenzó a hacer proselitismo para su segunda campaña, misma meta, ser presidente de México, cosa que una muy respetable base de personas secundó, pero volvió a perder.
           El caso es que ganó Peña. ¿Y si lo imaginamos como un excelente presidente? ¿Y si lo visualizamos como un político muy respetuoso de los otros partidos y en general, respetuoso de todo el que no esté de acuerdo con él?
          ¿Qué pasaría si dejamos de burlarnos, minimizarlo, quejarnos y empezamos a buscar que cumpla sus promesas de campaña, que se desempeñe sabia y lógicamente?
          ¿Cómo ves si empoderamos a Peña Nieto tú y yo, y lo convertimos en lo que él dijo que podía ser y podía cumplir?
          ¿Qué tal si, con tu ayuda, sale bueno? ¿O, ganas algo burlándote de él? La crítica o la acción, pueden servir, pero la burla, ¿de qué?
          Digo.

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