domingo, 29 de noviembre de 2015

Pequeño cuento cumpleañero

Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz -Oyó cerca de su oído. Supo, sin necesitar abrir sus ojos, qué día era, qué hora era, o quién estaba invadiendo su tan amado espacio vital.
Había aprendido que la gente hace un gran barullo por los aniversarios, los nacimientos, las muertes.
Para ella el barullo se sentía igual a olas que amenazaban con ahogarla, sin embargo sabía que todo el día escucharía la misma cantaleta y sintió cómo la confusión y la rabia se apoderaban de ella.

No había forma de parar, a menos que con la poca cordura que aún sentía tener, gritara la palabra que aprendió del doctor, para casos de emergencia: ¡socorro!, gritó, aunque no era precisamente la situación que tanto le había dicho el especialista, nadie quería verla sin ropa, sólo se trataba de su mamá haciéndose la graciosa, tratando, de nuevo, de abrazarla, besarla, decirle que la amaba; cosas que ella nunca entendió, a pesar de su inteligencia.

El mensaje fue recibido. Su madre se retiró, dejó su cama, se alejó de su cuarto. Pudo oír que al alejarse lo hacía llorando. No sintió pena, el alivio era demasiado como para no disfrutarlo. Lejos de su cuarto, tal vez en la sala, había empezado a cantar Pedro Infante “las mañanitas”. El sonido paró de repente, lástima, le gustaba esa versión.

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